¿Ganas de comer por la noche? Esta es la respuesta
Seguro que a muchas el gusanillo de comer algo se nos ha despertado incluso después de haber cenado, pero, ¿porque esas ansias locas de comer por la noche? Hoy te traemos la respuesta.
La costumbre de picar alimentos no muy saludables después de que hayamos cenado, es muy común.La plataforma de salud Massive Healt estudió hace unos años las costumbres nutricionales que seguían los usuarios de su aplicación Eatery. En el gráfico se representan sus conclusiones que no da lugar a equívocos: la dieta es menos saludable a medida que avanza el día y el consumo de alimentos dulces aumenta a partir de las 20h. pero y ¿Porque?
Para esta pregunta, no soy una respuesta, si no tres, son tres las razones fundamentales que causan ese antojo nocturno que, lejos de ser inofensivo, puede estar boicoteando tanto tu dienta como tu descanso.
Tomar ciertos alimentos pueden afectar a la calidad del suelo pero sobre todo a nuestra salud. El primero de los factores que intervienen y frente al que, realmente, poco se puede hacer es el ciclo circadiano, que es el que regula el funcionamiento del organismo a lo largo del día. Se ha demostrado que este reloj interno influye directamente en las ganas de comer, aumentándolas durante las últimas horas de la jornada, independientemente de lo que se haya consumido durante el día.
Pero esto no acaba aquí, al aumento del hambre, se suma el hecho de que la fuerza de voluntad disminuye con el cansancio, como prueba esta investigación entre la relación de la falta de sueño y el autocontrol. Aunque durante las horas previas hayas logrado ceñirte a tu plan fitness, al final del día, cuando estás cansada, la firme meta de lucir bikini mejor que nunca comienza a deshacerse al pensar en el delicioso helado; tu conciencia parece haber desaparecido y terminas por caer en la tentación.
En este caso, sí puedes aprender a controlar la causa del antojo nocturno, al igual que puedes tener cierto poder sobre el tercero de los motivos: el hambre emocional.
Sentirte triste, estresada o con el sentimiento de soledad puede desencadenar el llamado "Síndrome del apetito emocional", un problema que sufre hasta el 70% de la población. Estos u otros sentimientos pueden provocar en ciertas personas, el deseo de comer un alimento en concreto, de forma inmediata y aunque no tenga la necesidad física real de comer.
Identificar qué situaciones o qué sentimientos llevan a este apetito incontrolable es fundamental para controlarlo y evitar que el gusanillo de picar "algo" se convierta en un atracón.



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